viernes, 6 de julio de 2012

El peligro del anarquismo

Tanto se usan últimamente las palabras anarquía, anarquismo, anarquista y el resto de esa familia, que se ha llegado a utilizarlas muy mal.

No es sólo el mucho usarlas lo que ha llevado a emplear mal la familia de palabras anarquía y derivadas, sino una conveniencia ideológica.

Hay gente a la que le conviene que se entiendan mal estas palabras. El anarquismo es peligroso para los que hoy tienen el poder.

La ignorancia histórica y el pésimo dominio del lenguaje son caldo de cultivo para la propagación de los conceptos errados.

Para empezar, distingamos entre anarquía y anarquismo.

La anarquía es una situación. El anarquismo es una ideología.

Anarquista es quien propone y defiende la idea llamada anarquismo.

La anarquía no es sinónimo de caos, necesariamente.

Anarquía (del griego ’Αναρχία) es la ausencia de control público, o sea, la ausencia de control o autoridad de una(s) persona(s) sobre las demás. Dicho de otro modo, anarquía es la situación en la que ningún individuo es superior a otro en autoridad o derechos. Que nadie mande, en términos simples. Hay quienes creen que eso llevaría inevitablemente al caos. Pero, al menos lingüísticamente, anarquía y caos no son sinónimos. De otro modo la frase "la anarquía lleva al caos" sería una redundancia.

Quienes creen que la anarquía no lleva inevitablemente al caos son anarquistas. O sea, esto es el anarquismo: la ideología que sostiene que la anarquía puede conducirse sin que derive en caos. En otras palabras, que se puede tener organización sin que alguien gobierne. Que se puede prescindir de la autoridad y no perder por ello el orden.

Joan Manuel Serrat escribió: "Sería fantástico […] que todo sea como está manda'o, y que no mande nadie". Esa oración resume muy efectiva y positivamente qué es el anarquismo.

Ya que el anarquismo propone la organización de la sociedad sin que haya personas superiores a otras, esta idea es combatida enérgicamente por los que hoy dominan la sociedad. Si esta ideología se propagara, y si finalmente se llevara a la práctica, los que hoy son poderosos perderían sus granjerías y sus privilegios. Se quedarían sin sus pomposos títulos, sin el falso respeto que hoy reciben debido a su autoridad, que en realidad es miedo; sin esa vida en la que no trabajan y sin embargo todos les trabajan a ellos. Para esta gente el anarquismo es el fin de la vida cómoda a expensas del sufrimiento de otros. Por eso se afanan en demonizar el concepto "anarquismo". Les conviene que se confunda con "anarquía", y que ésta se tome exclusivamente como sinónimo de caos y desorden y muerte. Que "anarquista" sea en la mente de la mayoría sinónimo de "terrorista" es un triunfo de ellos, los poderosos de siempre.

Desde estas humildes líneas hago un llamado a usar bien las palabras "anarquía", "anarquismo" y "anarquista". El rigor lingüístico lo exige. La ciencia social lo requiere. Cualquier persona que desee hablar en serio de política, sociología e historia tiene el deber de entender y emplear bien estos términos, si desea que su opinión se respete. Y devolvamos el anarquismo al debate sobre la sociedad que queremos, pues tiene mucho que aportar. Pongámoslo en el lugar que tenía en el debate antes que la histeria de los poderosos, con su control sobre los medios de comunicación y la complicidad de un par de inadaptados sociales que se arrogaron para sí el término, le dieran un mal nombre.

4 comentarios:

  1. Esto parece totalmente opuesto a lo que proponen los 'Movilizados 2011' si no me equivoco, puesto que ellos exigen mayor intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana.
    Resulta importante señalar, también, que un real anarquismo no pretende imponer ninguna limitación sobre la propiedad de cada uno. Porque hay algunos que se dicen anarquistas, pero son entusiastas colectivistas que se oponen a las palabras del Pelida Aquiles en el verso 124to del 1er canto de la Ilíada: «no sabemos que existan en parte alguna cosas de la comunidad».

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    1. Si por "Los Movilizados 2011" te refieres a los administradores de este sitio o a su línea editorial, queremos dejar claro que nosotros no queremos ni proponemos un "intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana".

      Y si por "los Movilizados 2011" te refieres a los que forman parte del movimiento por la educación que tuvo un importante estallido el año 2011, entonces tampoco parece justo decir que quieren "intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana". El movimiento propone que la educación pública no sea financiada por el mismo estudiante, sino por la sociedad en su conjunto; que la libertad de empresa no se ponga por encima al derecho a la educación; que ningún privado lucre con dineros estatales, que son de todos. No vemos cómo eso podría ser "intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana".

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  2. Exigir que la "sociedad en su conjunto" financie la educación (que cada individuo pague la educación de otros sin importar si esto coincide o no con su voluntad personal) implica exigir que el Estado utilice sus agentes para tomar dinero desde las personas: así se estimula el intervencionismo estatal. Esto se encuentra bastante lejos de una situación anarquista, la cual, por cierto, sería mucho más deseable que el intervencionismo forzoso y violento que proponen tanto los administradores de este blog como los integrantes del movimiento estudiantil. Yo sé que quienes aceptan la intervención en un aspecto la aceptan en todos los aspectos: por eso no dudo en decir que son totalitaristas los que justifican la existencia del Estado y el cobro de impuestos, como ustedes.

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    1. En tu comentario haces varias aseveraciones que podríamos cuestionar (como hablar en nombre de los administradores de este blog y decir qué es lo que piensan), pero para no irnos del tema nos centraremos en por qué exigir "que la sociedad en su conjunto" financie la educación no es "totalitarismo" ni "intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana".

      Primero, es el propio Estado el que arroja sobre sí el deber de educar a la población. Lo hace en la misma constitución. Al exigirle que lo haga, sólo se le está cobrando la palabra. Es una forma de decir "usted, Sr. Estado, no está cumpliendo ni con sus propios compromisos".

      Segundo, dentro del movimiento estudiantil hay diferentes corrientes. Lo que tienen en común es que todas consideran que la sociedad debe organizarse para que el estudiante no deba pagar su educación directamente, sino la sociedad proveérsela. Que el Estado haga esto a través de impuestos es una vía de hacerlo. Claro, no es la más anarquista, pues el anarquismo propone la supresión del Estado, o al menos del Estado como lo conocemos hoy. En realidad, como dice el texto de arriba, propone que no haya autoridad de un individuo sobre otro. Si se llega a una organización social en la que no hay individuos con autoridad sobre otros individuos, ¿se ha suprimido el Estado? ¿o con esa organización social se ha creado una nueva forma de él? Eso es materia de debate, sin duda. Pero el punto es que si se llegara a instaurar el anarquismo, nada en su ideología impediría que la sociedad se organizara para que la educación la pagara toda la sociedad. Por lo tanto, sí se puede desear que la educación sea pública, financiada por todos y no sólo por el estudiante, y seguir siendo anarquista. No hay contradicción en ello.

      Finalmente, y en vista de lo anterior, es del todo errado decir que todos los que están en el movimiento estudiantil desean "intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana". Muchos no lo desean. Quizás una amplia mayoría. Y los administradores de este blog, al menos, no proponemos "intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida ciudadana", como tú nos imputas.

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